{"product_id":"con-marcas-claras","title":"Con Marcas Claras","description":"\u003cdiv\u003e\n\u003cstrong\u003e\u003cspan\u003eTitle Synopsis: \u003c\/span\u003e\u003c\/strong\u003e \u003cp style=\"font-weight: 400;\"\u003eLo Propio\u003c\/p\u003e \u003cp style=\"font-weight: 400;\"\u003e\u003cspan\u003e\u003cem\u003eDifficile est proprie comunia dicere\u003c\/em\u003e\u003c\/span\u003e\u003cbr\u003e\u003cspan\u003e\u003cstrong\u003eHoracio\u003c\/strong\u003e\u003c\/span\u003e\u003c\/p\u003e \u003cp style=\"font-weight: 400;\"\u003ePodría decirse que el poeta tiene únicamente dos temas: el amor y la muerte. Pues nacer es anticipar el morir, la traición no es otra cosa que el asesinato de la amistad, la vida no es sino el espacio donde acontecen la muerte y el amor. Al menos en Occidente, son los poetas quienes han dialogado con la muerte: la propia y la de todos; la individual, la colectiva y la cósmica. Los filósofos por lo general han estado más ocupados pensando sobre el ser y la nada, sobre el espacio y el tiempo, sobre si un razonamiento es válido o no. Graves temas, sin duda, pero irrelevantes ante la puñalada del amor o en el cauce de la paulatina corriente de la extinción.\u003c\/p\u003e \u003cp style=\"font-weight: 400;\"\u003eDe generación en generación, desde antes de la Roma Imperial hasta después de la Dinastía T’ang, algunos poetas han contemplado con melancolía los grandes monumentos del pasado o del presente, que han construido los poderosos y admirado los humildes como muestra de la potencia humana, del pujante desafío del hombre ante la eternidad:\u003c\/p\u003e \u003cp style=\"font-weight: 400;\"\u003e\u003cspan\u003e\u003cem\u003eTodos estamos destinados a morir, nosotros y todas nuestras obras. Tal vez la tierra ha sido removida y se le ha permitido entrar a un brazo del mar para proteger nuestras flotas de las ventiscas del norte (¡y qué majestuosa empresa fue ésta!); o un pantano, durante largo tiempo espacio estéril en el cual se apilaban los remos, ha sido puesto bajo el arado y produce ahora alimento para poblados vecinos; o se ha obligado a un río a cambiar un curso ruinoso para los trigales, haciéndole un canal más recto: sean lo que sean, las obras de los hombres pasarán. ¡Cuánto menos probable es que la gloria y la gracia de una lengua tengan vida perdurable!\u003c\/em\u003e\u003c\/span\u003e\u003c\/p\u003e \u003cp style=\"font-weight: 400;\"\u003eHoracio vivió en tiempos del máximo esplendor del único imperio que no ha tenido hasta la fecha émulo en Occidente, como no sea el actual imperio americano. El puerto artificial de Portus Julius, construido para Augusto por Agripa, fue su Canal de Panamá; el drenaje de los pantanos pontinos su irrigación de California y el enderezamiento del curso del Tiber su Hoover Dam. Quizá vería en la obra de Whitman un equivalente de la gloria y gracia de su lengua latina.\u003c\/p\u003e \u003cp style=\"font-weight: 400;\"\u003e¡Qué difícil, como decía Horacio, ser original al hablar de lo más común, y qué habrá más común que el amor y la muerte! Que conste, quizá la mayoría de los seres humanos no haya conocido toda la profundidad del amor, y es más que posible que no haya conocido la muerte. Por otra parte, tal vez puede decirse que casi sin excepción todo humano ha sido al menos vecino del amor, por ejemplo al enamorarse o al tener un hijo o al ver la mano extendida de un amigo; sin duda alguna cada uno de ellos feneció o habrá de fenecer. Pero en el amor o en la muerte buscar ser original es como intentar mojarse al estar bajo la lluvia. Que conste también, muchos lo intentan. Es porque ser uno mismo es a un tiempo lo más difícil y lo más fácil del mundo: es fácil porque qué otra cosa puede ser uno que no sea uno mismo; es difícil porque casi nadie lo logra plenamente.\u003c\/p\u003e \u003cp style=\"font-weight: 400;\"\u003eSe es original, inevitablemente, cuando se es uno mismo, dada la obvia irrepetibilidad de cada quien. Pero veo pocas cosas tan universales como el amor o la muerte y entonces, quizá paradójicamente, ante ellos solo puede decirse la misma cosa. Se termina descubriendo, pues, que lo propio es lo de todos.\u003c\/p\u003e \u003cp style=\"font-weight: 400;\"\u003e\u003cspan\u003e\u003cstrong\u003emanuel arce arenales\u003c\/strong\u003e\u003c\/span\u003e\u003c\/p\u003e \u003cp style=\"font-weight: 400;\"\u003e\u003cstrong\u003eAbout the Author\u003c\/strong\u003e: Oscar Castañeda Taracena was born in Guatemala, and studied Phyisics in Cincinnati. A poet since he could write and avid reader, researcher, student and professor. Oscar had two children, Oscar Francisco and Maria Gilda.\u003c\/p\u003e \u003cp style=\"font-weight: 400;\"\u003eOscar Castañeda Taracena nació en Guatemala y estudió Física en Cincinnati. Poeta desde que podía escribir y un léctor ávido, investigador, estudiante y profesor. Oscar tuvo dos hijos, Oscar Franciso y Maria Gilda.\u003c\/p\u003e\n\u003cp style=\"font-weight: 400;\"\u003e\u003cstrong\u003eCopyright\u003c\/strong\u003e: 2025 Oscar Castañeda Taracena\u003c\/p\u003e \u003cp style=\"font-weight: 400;\"\u003e\u003cstrong\u003eAudiobook Release Date\u003c\/strong\u003e: 2025-12-04\u003c\/p\u003e \u003cp style=\"font-weight: 400;\"\u003e\u003cstrong\u003eOriginal Book Release Date\u003c\/strong\u003e: 2025-08-25\u003c\/p\u003e \u003cp style=\"font-weight: 400;\"\u003e\u003cstrong\u003eRunning Time\u003c\/strong\u003e: 00:20:54\u003c\/p\u003e \u003cp style=\"font-weight: 400;\"\u003e\u003cstrong\u003eTrack Count\u003c\/strong\u003e: 16\u003c\/p\u003e \u003cp style=\"font-weight: 400;\"\u003e\u003cstrong\u003eAudiobook ISBN\u003c\/strong\u003e: 9781965655863\u003c\/p\u003e \u003c\/div\u003e","brand":"LINDIE","offers":[{"title":"Default Title","offer_id":47324174450839,"sku":"9781965655863","price":9.99,"currency_code":"USD","in_stock":true}],"thumbnail_url":"\/\/cdn.shopify.com\/s\/files\/1\/0721\/9540\/8023\/files\/9781965655863__91812.jpg?v=1773525554","url":"https:\/\/lindie.net\/products\/con-marcas-claras","provider":"Lantern Indie","version":"1.0","type":"link"}